
Son lesiones verrugosas causadas por el virus del papiloma humano que pueden aparecer en la región anal y perianal.
Se recomienda acudir ante presencia de lesiones visibles, sangrado, ardor, comezón o cambios persistentes en la zona anal.
El tratamiento puede incluir terapias tópicas, procedimientos ambulatorios o cirugía, según tamaño, número y localización de las lesiones.
El seguimiento periódico es clave para detectar recurrencias tempranas y mantener control adecuado de la enfermedad.
La recuperación suele ser rápida en la mayoría de los casos, con indicaciones de higiene local y control clínico programado.