
Son procesos infecciosos de la región anorrectal que pueden causar dolor intenso, inflamación, secreción y episodios recurrentes.
Se indica cuando existe colección de pus, trayecto fistuloso persistente o recaídas frecuentes que afectan la calidad de vida.
El abordaje depende del tipo de fístula o absceso e incluye drenaje, control del foco infeccioso y técnicas para preservar la continencia.
Atenderlo a tiempo reduce riesgo de extensión de infección, dolor crónico y necesidad de procedimientos más complejos.
La recuperación suele ser progresiva con curaciones, control de dolor y seguimiento para vigilar cicatrización adecuada.