
Es un procedimiento que restablece la continuidad intestinal cuando previamente existía una derivación temporal o interrupción del tránsito.
Se considera cuando el estado del intestino y del paciente permite cerrar una ostomía o reconectar segmentos de forma segura.
La planeación incluye estudios de imagen, valoración clínica y análisis de riesgos para definir el mejor momento quirúrgico.
Puede mejorar la funcionalidad digestiva, favorecer independencia del paciente y facilitar su adaptación a la vida cotidiana.
La recuperación requiere vigilancia médica, ajustes nutricionales y seguimiento estrecho para monitorear adaptación intestinal.