
Es la protrusión del recto hacia el exterior, que puede asociarse con dolor, dificultad para evacuar, incontinencia o sangrado.
Se recomienda cuando el prolapso es recurrente, causa síntomas importantes o limita de forma significativa las actividades diarias.
El tipo de cirugía se elige según edad, condiciones clínicas y características anatómicas para lograr un resultado estable y seguro.
El tratamiento quirúrgico puede mejorar continencia, disminuir molestias al evacuar y restaurar mayor confort funcional.
La recuperación incluye control del dolor, ajustes en hábitos intestinales y seguimiento para prevenir recurrencias.